domingo, 2 de julio de 2017

Hambre

No debería ser su culpa porque la paciencia es su valor más preciado. Pero lo hizo porque es culpable de ser una ola más en el mar de la existencia. Algunos dirán que incluso la ola al llegar a la playa está llegando a destino, por mi parte quiero disentir. Observo su vida y para mi es la prueba empírica más fidedigna. Porque a veces las olas chocan contra un acantilado rompiéndose mientras rompen. La erosión es simultánea, reciproca y multitudinaria. Jamás una mirada será desapercibida para el ser que habita el hogar de la conciencia. Por más frías que sean las maneras el alma está para acumular y desgastarse con esa acumulación. Las experiencias suman para poder restar en una ecuación matemática de balance perfecto.

Sus dedos se deslizan en el aire, pero la mano no se mueve, las ideas se ubican en posición, pero todo está quieto, el silencio le grita cosas que se escapan con el viento. Mira una y otra vez y lo único que ve son señas, señales, anagramas de realidad.

No debería ser su responsabilidad responder, pero responde porque es responsable de haber evitado la responsabilidad de ser. Aceptar ser es un compromiso que se toma o se deja. Pero en realidad solamente puede tomarse porque se toma incluso cuando se deja a un lado. Uno puede apartar su responsabilidad de ser e incluso así está asumiendo la responsabilidad.

La comida es esa gran satisfacción que satisface más que toda satisfacción, cuando nació lo supo, pero le llevó treinta años aprender tantas cosas y experimentar lo suficiente como para poder ponerlo en un papel. Hacerlo por compromiso y sin inspiración es igual de valioso, porque se está haciendo y mientras sucede es importante para su satisfacción. Ya sé, podría satisfacerse con comida, pero la única prueba que quedaría de eso sería pura y literal mierda depositada en una vasija de cerámica amurada al piso de un baño. Tirar de la cadena y correr a satisfacer sus deseos con más comida.

Lo importante por decir es lo que jamás podrá quedar en palabras, pero los susurros son otra cosa. Es que este es un susurro desde la primera letra.

Estar en esa situación y recibir esos mensajes tan cautivantes, la blusa mostrando el cuello, los pijamas antes de irse a la cama, las canciones compartidas, el tacto inútil.

Todo quizá porque las palabras son solo eso, palabras. Está en coma y no lo sabe.